Robert Perez Camino a la Historia
Un récord mítico está por caer en Venezuela. Robert Pérez comienza la penúltima semana de la ronda eliminatoria del campeonato invernal con 11 jonrones, líder en ese departamento, y un total de 96 en su carrera de 19 temporadas. El legendario Antonio Armas se despidió con 97, después de 20 campañas. Un bambinazo más y el guayanés empatará al oriental. Dos, y será el nuevo rey.
Pérez superó dos años de lesiones y una pasantía por el quirófano, además de una larga rehabilitación, para regresar al tope de sus condiciones. Hoy es uno de los sluggers más temidos en el torneo suramericano, con .315/.366/.554 y los lideratos del circuito en veces al bate, hits, bases alcanzadas y carreras impulsadas.
El nativo de San Félix es el hombre más buscado allí donde juegan sus Cardenales de Lara. Él, sin embargo, le resta importancia a tanta atención.
Pérez empezó la zafra con 495 impulsadas en su carrera, en el segundo lugar de todos los tiempos detrás de otro legendario de este circuito, el magallanero Luis "Camaleón" García, cuyas 533 empujadas rebasó hace 10 días, para convertirse en la grúa más productiva en los anales de la pelota venezolana.
Poco antes, se consagró como el quinto miembro del club de los 1.000 hits, un clan que encabeza Víctor Davalillo y que no sumaba nuevos integrantes desde hacía tres décadas (Luis Sojo tiene 997 y será el sexto socio, posiblemente esta semana). Todos estos logros vinieron después de sufrir un período que por poco termina con su carrera.
"Cuando fui a hacer rehabilitación y me vi la pierna, después de la operación, pensé que nunca más volvería a caminar", aseguró el jardinero. "La cortada era demasiado grande, mi pierna estaba muy delgada y el dolor al comenzar los ejercicios era demasiado. Pasé meses sin caminar. Creí que todo se había terminado, pero me dije: yo puedo superarlo".
Ese fue el comienzo de uno de los episodios más emocionantes del campeonato 2006-2007. Pérez no sólo recuperó la musculatura perdida y logró regresar, sino que arrasó en la primera mitad de la campaña, con más impulsadas y vuelacercas en 31 encuentros que los que sumó combinando los pasados dos torneos.
El nativo de San Félix es el hombre más buscado allí donde juegan sus Cardenales de Lara. Él, sin embargo, le resta importancia a tanta atención.
Pérez empezó la zafra con 495 impulsadas en su carrera, en el segundo lugar de todos los tiempos detrás de otro legendario de este circuito, el magallanero Luis "Camaleón" García, cuyas 533 empujadas rebasó hace 10 días, para convertirse en la grúa más productiva en los anales de la pelota venezolana.
Poco antes, se consagró como el quinto miembro del club de los 1.000 hits, un clan que encabeza Víctor Davalillo y que no sumaba nuevos integrantes desde hacía tres décadas (Luis Sojo tiene 997 y será el sexto socio, posiblemente esta semana). Todos estos logros vinieron después de sufrir un período que por poco termina con su carrera.
"Cuando fui a hacer rehabilitación y me vi la pierna, después de la operación, pensé que nunca más volvería a caminar", aseguró el jardinero. "La cortada era demasiado grande, mi pierna estaba muy delgada y el dolor al comenzar los ejercicios era demasiado. Pasé meses sin caminar. Creí que todo se había terminado, pero me dije: yo puedo superarlo".
Ese fue el comienzo de uno de los episodios más emocionantes del campeonato 2006-2007. Pérez no sólo recuperó la musculatura perdida y logró regresar, sino que arrasó en la primera mitad de la campaña, con más impulsadas y vuelacercas en 31 encuentros que los que sumó combinando los pasados dos torneos.
ARMAS LE ESPERA Un detalle pinta más claramente que ningún otro el cambio que ha vivido Pérez.
"Los pitchers me están lanzando más difícil otra vez", apuntó el guayanés, con una sonrisa de satisfacción. Sabe que el ahínco de los serpentineros contrarios es un elogio. "Al principio estaba viendo lanzamientos más cerca del plato, ahora están más lejos y me tiran más rompientes. Saben que siempre estoy buscando la recta. Se están cuidando de mí".
Los monticulistas también se cuidaron en su tiempo de Armas, todo un símbolo en su país, debido a una trayectoria que incluyó dos lideratos jonroneros en la Liga Americana en 1981 y 1984, con los Atléticos de Oakland y los Medias Rojas de Boston.
Armas y Pérez compartieron el mismo lineup en la desaparecida Liga de Verano, a comienzos de la década de los 90, con los Cerveceros de Caracas.
"Yo no era un jonronero y nunca imaginé que conseguiría todo esto", confesó el guayanés. "Es un orgullo estar tan cerca de él y de sus 97 jonrones. Aprendí mucho cuando jugamos juntos. Cada vez que hablamos, me dice que siga trabajando duro. Que todo sale solo".
Armas es ahora el coach de bateo de los Leones y ha dicho públicamente que desea estar presente el día en que rompan su marca, sea Pérez o el veterano Luis Raven, quien tiene 94, pero se ha quedado rezagado, después de golpear sólo uno en el último mes.
"Los records son para romperlos, pero sí, me da nostalgia", reconoció Armas. "Todavía estoy vivo, así que es imposible no sentir nada. De todas maneras sé que eso viene y les deseo la mejor de las suertes".
Pérez quiere llevar el registro más allá y convertirse en el primero con 100 vuelacercas en Venezuela. Asegura que le quedan "muchas temporadas más" y es fácil creerle, no sólo por su rendimiento actual, sino por el buen físico que exhibe a sus 35 años de edad. Sus metas no terminarán cuando rebase a Armas.
"Estoy contento, pero sé que puedo dar más", apuntó. "No estoy conforme con mis números. Soy así. Incluso todavía digo que voy a regresar a las grandes ligas, independientemente de que no suceda".
Pérez estuvo en las mayores entre 1994 y 2001, con los Azulejos de Toronto, Marineros de Seattle, Expos de Montreal, Yanquis de Nueva York y Cerveceros de Milwaukee.
"Nunca me dieron la oportunidad de probar que podía jugar a diario", lamentó. "Pero sé que tenía todo para estar allí. La única vez que pude consumir más de 200 turnos bateé sobre .300". Exactamente bateó para .327 con 10 dobles y 2 bambinazos en 202 viajes al plato con los Azulejos, en 1996. No pudo estabilizarse, sin embargo, y desde entonces ha llevado su talento de ida y vuelta al beisbol organizado, con pasantías por México, Japón y Corea del Sur.
El final del camino tiene alegrías para él. Después de tantas lesiones e intentonas, está a punto de coronar un torneo inolvidable. Lo vive con emoción, como cuando recuerda el momento en que llegó a 1.000 hits.
Gracias, también, al esfuerzo de un pelotero que nunca se rindió. Por eso, Robert Pérez entrará a la historia del beisbol venezolano con los brazos en alto.
"Los pitchers me están lanzando más difícil otra vez", apuntó el guayanés, con una sonrisa de satisfacción. Sabe que el ahínco de los serpentineros contrarios es un elogio. "Al principio estaba viendo lanzamientos más cerca del plato, ahora están más lejos y me tiran más rompientes. Saben que siempre estoy buscando la recta. Se están cuidando de mí".
Los monticulistas también se cuidaron en su tiempo de Armas, todo un símbolo en su país, debido a una trayectoria que incluyó dos lideratos jonroneros en la Liga Americana en 1981 y 1984, con los Atléticos de Oakland y los Medias Rojas de Boston.
Armas y Pérez compartieron el mismo lineup en la desaparecida Liga de Verano, a comienzos de la década de los 90, con los Cerveceros de Caracas.
"Yo no era un jonronero y nunca imaginé que conseguiría todo esto", confesó el guayanés. "Es un orgullo estar tan cerca de él y de sus 97 jonrones. Aprendí mucho cuando jugamos juntos. Cada vez que hablamos, me dice que siga trabajando duro. Que todo sale solo".
Armas es ahora el coach de bateo de los Leones y ha dicho públicamente que desea estar presente el día en que rompan su marca, sea Pérez o el veterano Luis Raven, quien tiene 94, pero se ha quedado rezagado, después de golpear sólo uno en el último mes.
"Los records son para romperlos, pero sí, me da nostalgia", reconoció Armas. "Todavía estoy vivo, así que es imposible no sentir nada. De todas maneras sé que eso viene y les deseo la mejor de las suertes".
Pérez quiere llevar el registro más allá y convertirse en el primero con 100 vuelacercas en Venezuela. Asegura que le quedan "muchas temporadas más" y es fácil creerle, no sólo por su rendimiento actual, sino por el buen físico que exhibe a sus 35 años de edad. Sus metas no terminarán cuando rebase a Armas.
"Estoy contento, pero sé que puedo dar más", apuntó. "No estoy conforme con mis números. Soy así. Incluso todavía digo que voy a regresar a las grandes ligas, independientemente de que no suceda".
Pérez estuvo en las mayores entre 1994 y 2001, con los Azulejos de Toronto, Marineros de Seattle, Expos de Montreal, Yanquis de Nueva York y Cerveceros de Milwaukee.
"Nunca me dieron la oportunidad de probar que podía jugar a diario", lamentó. "Pero sé que tenía todo para estar allí. La única vez que pude consumir más de 200 turnos bateé sobre .300". Exactamente bateó para .327 con 10 dobles y 2 bambinazos en 202 viajes al plato con los Azulejos, en 1996. No pudo estabilizarse, sin embargo, y desde entonces ha llevado su talento de ida y vuelta al beisbol organizado, con pasantías por México, Japón y Corea del Sur.
El final del camino tiene alegrías para él. Después de tantas lesiones e intentonas, está a punto de coronar un torneo inolvidable. Lo vive con emoción, como cuando recuerda el momento en que llegó a 1.000 hits.
Gracias, también, al esfuerzo de un pelotero que nunca se rindió. Por eso, Robert Pérez entrará a la historia del beisbol venezolano con los brazos en alto.



0 Comments:
Post a Comment
<< Home